En otrora, los movimientos artísticos utilizaban el manifiesto como una brújula indispensable para navegar el océano de la creación estética; era su declaración de principios frente al mundo. Aunque mi campo de acción no es el arte en sí mismo, he decidido tomar prestado este recurso para dar sentido y contexto a lo desarrollado en este espacio.
Se declara que las presentes líneas constituyen mi manifiesto, por lo que todo lo que se encuentre aquí, debe, y debería responder congruentemente a estas máximas. Si no cumplo tal exigencia, estimado lector, puede considerarse con todo el derecho de hacérmelo saber; si tiene tal gentileza estaré profundamente agradecido. Puesto que, las corrientes marinas pueden arrastrar el barco sin que la tripulación se de cuenta, pero desde la perspectiva del espectador en tierra firme, el desvío es evidente.
Máxima primera: Curiosidad.
Desde que tengo uso de razón, la curiosidad y las preguntas han dirigido mi vida. Recuerdo que en la infancia solía pasar preguntando a mis familiares, especialmente a mi papá, quien me brindaba la mayor cantidad de respuestas. Como muchos niños, tenía un apetito voraz por conocer el mundo. Desde entonces, dicha chispa se transformó en mi forma de vida, y permeará este espacio.
Máxima segunda: Estudio constante.
Años después, dicha curiosidad y hambre de conocer el entorno se convirtió en un nuevo hábito, el estudio constante. Desde el 2013 que fui estudiante de primer ingreso en la universidad, adopté este nuevo hábito de vida, estudiar todos los días.
Máxima tercera: Enfoque multidisciplinario.
A medida que estudiaba observé dos situaciones. Por un lado, me percaté que la mayoría de los fenómenos pueden ser vistos o abordados desde diferentes ámbitos, por lo que puede existir más de una explicación para el mismo fenómeno. Y, por el otro lado, que abordar un fenómeno o situación solo desde una disciplina puede ser un grave error, puesto que cada una de estas tiene sus limitaciones, lo que impide entender o comprender lo estudiado de una mejor forma. Esta fue la génesis por la cual estudio distintas disciplinas. Aunque la multidisciplinariedad puede tener visiones irreconciliables entre cada disciplina, siempre es más provechoso comprender porqué ocurre esto, y en cuáles puntos en específicos es que se produce tal disyuntiva.
Máxima cuarta: Libertad intelectual y desapego ideológico.
Ningún comentario o investigación es una cárcel. Un pilar fundamental en mi vida y en este espacio, es la libertad intelectual y el desapego a las ideologías, o teorías compartidas. Se puede coincidir parcial o totalmente con alguna corriente de pensamiento en un determinado momento; sin embargo, por compartir un punto de vista con una corriente de pensamiento, no significa per se que se está en acuerdo con todos los puntos o argumentos. Si en algún momento se concuerda con una corriente o idea, no me apegaré a esta, cuando exista evidencia o datos que la falseen. El compromiso intelectual es con el conocimiento, no con alguna disciplina o corriente de pensamiento.
Máxima quinta: Apertura epistemológica y valor del error.
Se suscriben los postulados epistemológicos de Paul Feyerabend, propuestos en su libro “Tratado Contra el Método”; particularmente su máxima de “Toda metodología tiene sus límites y la única “regla” que sobrevive es el principio: todo vale”. Es palpable que el avance científico y del conocimiento en general es posible cuando no existen dogmas, reglas fijas e infalibles, y se utiliza por su parte, la prueba y error, la contrastación, la imaginación y la libertad metodológica. Por lo que me reservo el derecho a equivocarme, cometer errores y cambiar de criterio, puesto que estas categorías que son consideradas generalmente como negativas, son herramientas valiosas para la construcción del conocimiento.
Máxima sexta: Responsabilidad social profesional.
Esta máxima descansa sobre el postulado ético de que toda disciplina debe aportar al entorno, a la sociedad. Cualquier profesión o actividad carece de sentido si no aporta valor. Bajo esta línea, este espacio en sí mismo, es una forma de cumplir con ese precepto ético.
Máxima séptima: Responsabilidad (aviso legal).
Por último, y no por eso menos importante, se aclara que: Aunque ejerzo activamente como abogado litigante y notario público, lo que aquí comparto, sea contenido, reflexiones y análisis de casos, estos representan estrictamente mi forma de pensar, mis opiniones y análisis. En ninguna circunstancia, lo que se pueda encontrar aquí, puede ser tomado como una asesoría legal formal, ni sustituye el criterio del profesional para un caso concreto.
Acabado este manifiesto, sirva de brújula para navegar las profundas y agitadas aguas de la sobreinformación, y la desinformación. Bienvenido al viaje...
